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¿MI BEBÉ ESTÁ DURMIENDO BIEN Y DE FORMA SEGURA? Cuidado Diario Parte 2, Serie Cuidado Básico del Bebé

El momento en el que traes tu bebé a casa representa una gran transición. Al principio, es normal que las tareas del día a día te llenen de ansiedad, especialmente si no has pasado mucho tiempo con bebés en el pasado. No pasará mucho tiempo hasta que sepas determinar con confianza si tu bebé está durmiendo bien o no. Mientras tanto, una excelente manera de aliviar la incertidumbre de los primeros días es tener a mano fuentes de información útiles. No estás sola o sola: tu pediatra puede brindarte las instrucciones y el apoyo que necesitas para cuidar a tu bebé de la mejor manera posible. Sin embargo, recuerda siempre que las señales más valiosas vendrán de tu bebé. Ellos hacen saber cuándo quieren que los alimenten, cómo quieren que los carguen, cómo les gusta que los consuelen. Esto reforzará gradualmente tus instintos de madre o padre.

En esta segunda parte de la serie de artículos sobre el cuidado diario, compartiremos cómo ayudar a tu bebé a dormir y cómo colocarlo para dormir de forma segura.

Ayudando a tu bebé a dormir

Inicialmente, tu bebé no sabe distinguir el día de la noche. Durante los primeros meses, los recién nacidos duermen aproximadamente 16 horas al día, divididas en siestas. Estas siestas estarán espaciadas de igual forma entre las comidas. Los bebés se despiertan y piden ser alimentados cada tres o cuatro horas porque sus estómagos solo pueden contener lo suficiente para mantenerlos satisfechos durante ese corto tiempo. Sin embargo, incluso en los primeros días, puedes comenzar a enseñarle a tu bebé que la noche es para dormir y el día para jugar. ¿Cómo?

Mantén las tomas nocturnas lo más silenciosas y tenues posible: no enciendas las luces ni prolongues los cambios de pañales. Una vez que alimentes y cambies a tu bebé, vuelve a ponerlo en la cuna en lugar de jugar o sostenerlo por mucho más tiempo.
Por la tarde, especialmente si es casi de noche, si tu bebé está durmiendo una siesta por más de tres o cuatro horas, despiértalo y juega con tu bebé. Así, guardará parte de su sueño para las horas de la noche.
Sigue una rutina antes del sueño nocturno. Por ejemplo: darle un baño, seguido de un momento de relajación (aplicarle loción para bebés, leer o cantar suavemente) y luego una última toma de leche. Con el tiempo, esto podría indicarle a tu bebé que es casi la hora de dormir por más tiempo.

Colocando a tu bebé para dormir

La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda que se coloque a todos los bebés boca arriba, ya que es la posición más segura para bebés sanos. Esto reduce las posibilidades de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), una de las causas más comunes de muerte en los Estados Unidos durante el primer año. Las investigaciones han descubierto que los bebés que duermen boca abajo duermen más profundamente y es más difícil para ellos despertarse cuando enfrentan situaciones de peligro. También se sabe que dormir de lado es tan peligroso como dormir boca abajo. Esto se debe a que es muy fácil para los bebés que duermen de costado rodar boca abajo.

Todo lo que tienes que hacer es poner a tu bebé boca arriba en la cuna, sin nada más. No recomendamos usar dispositivos de posicionamiento, como los rollos que se ponen a los lados de los bebés para mantenerlos boca arriba. Esto puede causar asfixia. Una vez que tu bebé sea capaz de darse la vuelta, puedes dejarlo que se quede en la posición para dormir que elija.

Incluso los bebés con reflujo gastroesofágico deben dormir boca arriba. Tu pediatra podría recomendarte que coloques a tu bebé en una posición diferente en caso de que tenga una afección médica, como una cirugía de espalda, pero estos son casos muy raros. Si tienes alguna duda, siempre es mejor que llames a tu pediatra antes de tomar una decisión. Un entorno seguro es esencial para prevenir el síndrome de muerte súbita del lactante y otros accidentes.

Si bien debes acostar a tu bebé boca arriba para dormir, es esencial tener “tiempo boca abajo” cuando el bebé está despierto. Esto ayuda a fortalecer los músculos del cuello, aumenta el control de la cabeza y evita puntos planos en la cabeza.

Lo que SÍ se debe y lo que NO se debe hacer para que el bebé duerma de forma segura

SÍ ponga a su bebé a dormir en un colchón de cuna plano y firme (duro).
NO coloque a su bebé para dormir sobre superficies blandas, como almohadas, edredones, bolsas (bean bags) o colchas. Otros entornos que no son seguros incluyen sofás, sillones y camas para adultos.

Sí cubra el colchón de su bebé con una sábana ajustable.
NO coloque mantas, almohadas, juguetes, peluches o almohadillas de protección para las barandas (bumper pads) en la cuna ni tampoco entre el colchón y la sábana ajustable.

SÍ puede poner la cuna en la misma habitación donde los padres duermen, al alcance del brazo de un adulto.
NO deje a su bebé dormir en la cama con usted.

SÍ coloque más capas de ropa o sacos especiales para dormir (que se ajustan al cuerpo del bebé) para mantener a su bebé abrigado y mantenga la habitación a temperatura agradable.
NO coloque mantas a su bebé ni permita que su bebé se sobrecaliente.

SÍ puede ofrecer un chupete una vez que la lactancia esté bien establecida (si lo alimenta con fórmula, ofrézcalo en cualquier momento) y si a su bebé le gusta.
NO use chupetes que estén sujetados a cuerdas o a juguetes de peluche.

SÍ debe poner a su bebé en una cuna para dormir durante las siestas y la noche.
NO use asientos de seguridad para el automóvil, columpios, cochecitos o portabebés para que su bebé duerma rutinariamente.

SÍ busque una manera de mantenerse despierto mientras alimenta a su bebé.
NO se duerma cargando o alimentando a su bebé.

SÍ pregúntele a su pediatra cómo envolver a su bebé (swaddle) de manera segura.
NO envuelva (swaddle) a su bebé demasiado apretado (esto ejerce demasiada presión sobre las extremidades del bebé y perjudica el desarrollo) o demasiado suelto (puede causar asfixia o estrangulación).

Estefanía Henríquez Luthje, MD

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